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CAZA , CONSERVACION Y SUPERVIVENCIA

Por: Ramon Garoz

Madrid , Dubai , Lusaka (Zambia) y al fin Zumbu(Mozambique). Después de varias horas de vuelo y algunas otras de coche llegamos a Zumbu , Antonio Reguera, nuestro PH y dueño de la compañía Mozambique Safaris , Mario , Jesús y yo .

Fuimos a Zumbu desde Zambia, situado en el cruce de dos ríos míticos de África: el Luangua y el Zambeze. Cruzando este último en barca llegamos a otro país, Mozambique donde hicimos el trámite de los pasaportes y las armas. Antonio, tenía una reunión con una especie de ministro de fauna de la región donde tiene su área de caza de 450.000 ha. Este nos pide de cazar un elefante para la población y así poder repartir carne y proteínas a tres poblados que viven en esta área de caza.

Ya con una tarea mas y acompañados de Tomeum, el Fiscal, montamos en un barco de nuevo para bajar el río Zambeze. En hora y media llegamos a nuestro destino, un campamento mimetizado con el lugar.
Corrió como la espuma que cazaríamos un elefante para el pueblo, así que mientras estábamos en su busca a la vez que cazábamos otros animales, teníamos a los tres poblados buscándolos.

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Tras seis días de caza no podíamos quejarnos, pues ya contábamos con el Busbuc, leopardo, cocodrilo y un PH nuevo llamado Pavel de nacionalidad cubana que estaba con Jesús. Su aprendizaje lo realizó en Camerún, en mi opinión, el mejor país donde se puede aprender a ser un buen cazador profesional. Antonio , Mario y yo salimos a cazar en coche, Jesús y Pavel salieron por el contrario en barco, a la caza del hipopótamo. Seguimos nuestro camino cuando el chofer recibió una llamada telefónica, ¡sorprendente y alucinante¡ íbamos a cazar un elefante para dar de comer al poblado y en estos que sus casas están construidas por adobe y paja había muchos habitantes que tenían teléfono móvil. ¡Increíble¡ pero gracias a la tecnología llegamos cerca de un poblado. Había una manada de cinco animales, entre ellos un macho, iban a beber al río y podíamos intentar hacerlos el rececho con Antonio como PH , Zacarías como pistero , Mario de cámara y yo una mezcla de cazador y PH. Los entramos y empezamos a andar muy despacio, estaban en una zona muy cerrada con poca visibilidad por la que no dejaban de moverse. Llevábamos dos horas detrás de ellos, y por fin pensamos que iban a salir a un claro, pero el aire no estaba a nuestro favor, no cesaba de remolinear, al final los elefantes salieron al claro pero muy pegados a la parte tupida y muy lejos de nosotros. Volvieron a meterse en la zona cerrada. Desistimos e intentamos darles la vuelta quedándonos en una zona abierta del camino esperando. De pronto viene un señor con una bicicleta muy acelerado y nos dice que cerca del poblado, bueno qué relativamente está próximo, hay un grupo de elefantes. Pensamos que eran estos cinco pero cuando llegamos cual es nuestra sorpresa al ver una manada de casi cincuenta elefantes

.L1100735Antonio me mira y me dice seguro de sí mismo -¡vamos¡- La manada, que era tremenda, iba en fila pero apelotonados unos con otros. Pasaban tranquilos por un claro extenso y decidimos entonces ponernos en la linde de una zona cerrada quedando bastante camuflados. El aire era perfecto. Antonio me dice que repita el tiro con el, afortunadamente teníamos que cazar el elefante macho mas grande de cuerpo y no de colmillos pues buscábamos carne. Nos acercamos a la grandiosa manada, yo, llevaba un Express 500 y Antonio un 416 rigbi, localizamos el macho y Antonio dispara repitiendo yo el tiro y me sorprende ese golpe impresionante en mi hombro. La manada en estampida se da la vuelta, Antonio siguiendo sus pasos vuelve a tirar dejando al elefante sentado de culo. La manada se diluye viniendo algunos hacia nosotros y otros ayudando al macho a levantarse. Abro el rifle para meter la bala que he gastado y salen las dos, cargo y en ese momento somos sorprendidos por los elefantes que vienen en estampida a nosotros. Los pisteros salen corriendo muy nerviosos y Mario y yo con ellos, no nos quedamos atrás, pero entonces nos damos cuenta que Antonio se ha quedado ahí parado, regresamos a su lado y los elefantes se dan la vuelta juntándose con la otra manada para irse de nuevo a la zona cerrada. Una vez tranquilizados todos comento que creo que he perdido un bala al descargar. Cambiamos los rifles y nos encaminamos a ver al elefante muerto, llegamos allí… ¡y no estaba¡ nos abrimos con los rifles preparados y a cien metros divisamos al animal de píe. No le dimos ocasión, Antonio disparó dándole el rifle un retroceso impresionante y yo, con el 416 con mira, apunto a la cabeza y aprieto el gatillo. No se si fue la tensión o tal vez la adrenalina pero hice un tiro precioso. Descubrimos que el rifle Express 500 disparaba los dos tiros, 900 greins de un golpe.

L1100754En cuestión de minutos llegaron todos los vecinos y el coronel – alcalde del poblado. Fue un momento precioso y muy emotivo. Mujeres y niños nos daban las gracias, sus miradas llenas de gratitud y alegría con esos cantos que nos ofrecían nos hizo sentirnos unos privilegiados, parecíamos auténticos héroes. No me lo podía creer, un poblado entero agradeciendo a unos cazadores el haber cazado un elefante. ¡Sin palabras¡ esto es África. Si este acontecimiento hubiese tenido lugar en Europa la población no sé que nos

habría hecho… DESTRONARNOS

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